Friday, May 23, 2008

2 Presidentes 2

Y además, ¡paisanos! 
 
 

Libertad es el derecho a  decirles a

los demás aquello que no quieren oír.

(G. Orwell) 

El uno nació en el segundo año de la séptima década del siglo XX en Morelia, Michoacán, fue cuando era presidente de México Adolfo López Mateos; en la década fatal para la familia Kennedy, sí, cuando John en 1963 y después Bob en 1968, murieron abatidos por balas disparadas por sicarios. Su niñez pasó en esos años cuando también asesinaron a Martín Luther King y paradójicamente florecieron los hipies con su mensaje de amor y paz. Sí, el uno nació en la década de la guerra de Vietnam, guerra que no impidió que los Estados Unidos (EU) alcanzaran la proeza tecnológica de poner un hombre en la luna. Además, crecido durante el llamado «milagro económico mexicano», la masacre de Tlatelolco y los Juegos Olímpicos de 1968, el uno es "abogado egresado de la Escuela Libre de Derecho (1987). Cursó la Maestría en Economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), así como la Maestría en Administración Pública (MPA) por la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard en EU." Pero el «brillante» currículum del uno no se detiene ahí, pues "...partir de 1997 es miembro del «Grupo Líderes Mundiales del Futuro» del Foro Mundial y Vicepresidente de la Internacional Demócrata Cristiana (IDC) desde 1998." 1

     El otro, que no el segundo, también nació en el estado Michoacán, pero no en su capital, sino en el poblado Jiquilpan de Juárez y ya muy avanzado el siglo XIX, durante la tristemente célebre dictadura de Porfirio Diaz en México y el mandato del presidente norteamericano Stephen Grover Cleveland. Y se sabe que siendo "...hijo de Dámaso Cárdenas y Felicitas del Rio, Lázaro fue autodidacta y que sólo acudió a la escuela hasta los 11 años de edad." 2  Lázaro nunca cursó carrera alguna en la Universidad ni mucho menos asistió a Harvard o a Yale para obtener maestrías o doctorados en ciencias políticas o en economía avanzada.

     El uno, de nombre Felipe de Jesús, tiende a sonreír y parece que posee sentido del humor, lo que lo hace afable a la vista de los demás; y hay quienes dicen que hasta es simpático. Se auto califica como un hombre de mucha determinación y a quien le encantan los problemas, pues él no los ve como tales, sino como oportunidades para demostrar la clase de barro del que está hecho. Ante esa "férrea cualidad", cuando Felipe de Jesús era candidato a la presidencia de México en 2006, el dirigente del Partido Acción Nacional (PAN) de aquél entonces, Manuel Espino, arengaba a la población para que votara por su "gallo", el chaparrito pelón de lentes. Espino afirmaba que ese sí era el bueno, la salvación del país, no como el de la oposición, que era el malo y, además, un peligro para México.

     El otro, don Lázaro, era más bien de gesto adusto y personalmente no he visto ninguna fotografía donde él aparezca sonriendo. Que se sepa nunca alardeó de ser letrado ni de hablar inglés ni mucho menos de tener —aunque vaya si los tenía— tamaños para tomar decisiones. Pero mejor oigamos a Francisco Múgica quien lo describe estupendamente: "Es sobrio y sencillo para comer como lo es para hablar, prudente como un viejo, cauto como un estadista, enérgico como un soldado, modesto como un hijo del pueblo y generoso y comprensivo con el dolor ajeno y las aspiraciones del de abajo."

     Según la página www.biografíasyvidas.com, la vida política del uno "se inició prematuramente ya que, según sus palabras, comenzó «de niño, repartiendo volantes y pintando bardas» para el Partido de Acción Nacional (PAN). A esa agrupación política había llegado de la mano de su padre, Luis Calderón Vega, un activo militante (además de historiador) que en 1981 decidió abandonar las filas del PAN por considerar que se había convertido en un «partido de la clase empresarial», si bien en ese momento era diputado federal." [...] "La renuncia de Luis no fue seguida por su hijo Felipe, quien, muy al contrario, se lanzó a una meteórica carrera dentro de las filas panistas. A partir de 1987 fue secretario nacional juvenil y, luego, secretario de estudios del Comité Ejecutivo Nacional; entre 1988 y 1991 fue representante a la Asamblea del Distrito Federal, en la que ocupó la vicepresidencia de la Comisión de Régimen Interno; entre 1991 y 1994 fue diputado federal y secretario de la Comisión de Comercio durante la discusión y la negociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos."

     De acuerdo con la página referida en el párrafo anterior, se nos dice que el otro "...se unió a la revolución mexicana en 1914 (que había estallado cuatro años antes), dando comienzo a una carrera militar en la que ascendería con rapidez (diez años más tarde era general de brigada)." [...] "Lázaro Cárdenas saltó a la política bajo la protección de otro militar revolucionario, el presidente Calles: [Cárdenas] fue gobernador de Michoacán (1928), ministro del Interior (1930-32) y ministro de la Guerra (1932-34)."

     Las fichas biográficas a las que recurrí no coinciden en el año de nacimiento de don Lázaro. Una dice que nació en 1891 y otra señala que fue en 1895. De haber sido la primera entonces llegó a la presidencia con 43 años encima, prácticamente la misma edad con la que arribó Felipe de Jesús. Así, tanto el uno como el otro, tras una meteórica carrera política —impulsada por sendos padrinos—, asumieron el máximo cargo del país siendo muy jóvenes.

     Tengo para mí que el padrino del uno no fue un solo individuo como se cuenta que Plutarco Elías Calles lo fue para el otro. Según pude percibir durante la campaña presidencial del 2006, el uno recibió enorme apoyo por la élite empresarial del país, pues siendo esta minoría "selecta" la que rige al país, necesitaba un gerente agradecido y dócil que les administrara el negocio llamado México durante seis años más, tal cual lo hizo Vicente Fox. Así el uno sigue bajo la férula de la "flor y nata" de la sociedad mexicana lanzando reformas como la fiscal, la de pensiones y, después de un año y cuatro meses de gestión, en los días que corren al escribir estas líneas, ha propuesto que el gigantesco y muy rentable negocio del petróleo sea manejado por manos privadas locales y extranjeras.

     Es muy sabido que Plutarco Elías Calles se había constituido como el «jefe máximo de la revolución», y una vez que hubo instalado al general Cárdenas en la presidencia, supuso que podría manejarlo como a un pelele y pretendió seguir dictando las políticas del país. Desafortunadamente para él, don Lázaro «le salió respondón» y lo expulsó del país. Curiosamente lo hizo también un año y cuatro meses después de haber iniciado su mandato. Son coincidencias de la vida, pero la diferencia es que el uno persigue fines abyectos, y el otro obró como lo que era: un gran estadista y con el señorío que lo caracterizaba.

     El uno, en un cuarto del tiempo de su gestión, es decir, en año y medio, ha estado rindiendo cuentas constantemente a los organismos empresariales locales e internacionales, y, por supuesto, no ha cejado en su empeño por atraer la inversión a nuestro país. Dicen los que saben que ese es su trabajo, promover que los inversionistas traigan su dinero a México para impulsar la economía, generar empleos y abatir la pobreza. De todo ello, de la rendición de cuentas de la situación financiera del país ante la gente pudiente, y del ofrecimiento de facilidades para la inversión que Calderón ha hecho, he extraído parte del comunicado del 15 de abril del año en curso que apareció en la página de Internet de la Presidencia:

En el marco del III Foro Económico Mundial de Latinoamérica, el Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, participó en el Grupo Interactivo de Negocios, donde dialogó con representantes de las compañías más importantes que forman parte de esta organización con sede en Suiza. 

Durante el encuentro, el Primer Mandatario habló sobre las oportunidades que ofrece nuestro país en materia de inversión y destacó la importancia del Programa Nacional de Infraestructura como detonador del desarrollo y la generación de empleos, al mencionar los proyectos de carreteras, puertos, aeropuertos y telecomunicaciones. Asimismo, comentó que la economía mexicana va por muy buen camino, y como resultado de ello, ha habido una reducción de la deuda externa como porcentaje del PIB del 6.2% al 3.9%, además de haberse aprobado dos reformas en materia económica, como son la fiscal y de pensiones, respectivamente.

A lo largo de su presentación, el Presidente Calderón Hinojosa hizo referencia a la importancia que para su gobierno tiene la política social y mencionó que por primera vez en la historia del país, se logró tener un gasto social de más de 100 mil millones de dólares.

Además, como parte importante dentro del marco de la política ambiental, hizo referencia al Plan Hídrico y al tratamiento de aguas residuales.

Al finalizar su encuentro les reiteró a los empresarios que México lleva el camino correcto, con una economía sólida y con la modernización en los sectores claves, que el objetivo de su Administración es alcanzar el máximo potencial económico y convertir a México en el mejor lugar en el mundo para invertir, haciendo de nuestro país una Nación próspera, justa y equitativa.

     El otro, hace setenta años, se encontraba en una situación muy diferente. En primer lugar no existía eso del neoliberalismo ni aquello de la globalización. Que yo sepa, nunca viajó a los Estados Unidos para entrevistarse con el presidente en turno ni a otros países para promover negocios y atraer la inversión; mucho menos reunió a los ricos de la época para rendirles cuentas del estado que guardaba la nación en lo económico, lo político y lo social. Mas bien sucedió todo lo contrario, pues en el afán de don Lázaro por gobernar para el pueblo, las compañías extranjeras se sintieron agredidas y lo hostilizaban permanentemente. De entre las situaciones que tuvo que enfrentar el general Cárdenas, y las acciones que llevó a cabo, figuran las siguientes:3

-Desde la promulgación de la Constitución de 1917 el Art. 27 fue origen de serias dificultades con las empresas extranjeras dedicadas a la explotación de los recursos naturales de México.

-Los petroleros norteamericanos opusieron toda clase de maniobras, que iban desde la intervención hasta la aplicación de medidas que afectaran la economía mexicana para evitar la aplicación del Art., 27 constitucional.

-A consecuencia de la actitud asumida por las empresas extranjeras y las condiciones políticas y económicas de nuestro país, los gobiernos emanados de la Revolución hasta antes de Cárdenas, no habían podido rescatar para México muchos de sus recursos naturales, entre ellos el petróleo.

-En julio de 1936 y con el apoyo del Presidente Cárdenas, se realizó el Primer Congreso del Sindicato de Petroleros.

-El objetivo de dicho Congreso era exigir a las compañías extranjeras la firma de un contrato colectivo de trabajo que de no llevarse a cabo originaría una huelga general.

-El Gral. Lázaro Cárdenas aconsejó dar un tiempo razonable para que mediante la vía de la negociación se resolviera el problema.

-Pasados seis meses, las empresas extranjeras no dieron respuesta alguna a las demandas de los trabajadores y éstos decidieron irse a la huelga.

-Las empresas petroleras trataron de desacreditar el movimiento, culpando a éste de obstaculizar la producción del energético, elemento clave en la economía nacional.

-La población mexicana se solidarizó con el movimiento petrolero.

-Cárdenas hizo un nuevo llamado de negociación entre las partes para solucionar el problema.

-La huelga cesó el 9 de julio, nombrándose una comisión investigadora para determinar si las compañías petroleras tenían la capacidad económica parta satisfacer las demandas de los trabajadores.

-La investigación demostró que las empresas petroleras no declaraban honestamente el monto de sus ganancias y que el capital invertido había sido recuperado diez años atrás.

-De todas maneras los empresarios petroleros siguieron negándose a satisfacer las demandas laborales de los obreros petroleros.

-Ante los hechos citados, el gobierno mexicano se decidió por la expropiación de este importante recurso natural, considerando que además era el momento oportuno por el enfrentamiento bélico que se avecinaba (Segunda Guerra Mundial) entre Estados Unidos e Inglaterra contra Alemania, lo que impediría una acción violenta contra México, ya que el petróleo jugaría un importante papel en dicha confrontación.

-A las 10 de la noche del 18 de marzo de 1938, el Presidente Lázaro Cárdenas informó al país la decisión de expropiar las empresas petroleras.

-Los empresarios extranjeros se cuidaron muy bien de dejar las plantas petroleras sin refacciones, sin materias primas con las que se pudieran continuar los trabajos de producción, llevándose también a sus técnicos calificados, con la intención de sabotear a la industria y poder recuperarlas después en condiciones aún más favorables para ellos.

-Dichos empresarios contaban con que en México no se producía el tetraetilo, elemento indispensable para la fabricación de gasolina y otras materias primas para su refinación, con el objetivo de paralizar la industria y con ello otras ramas de la producción y la economía mexicana.

-El Gral. Cárdenas ordenó la inmediata integración de un grupo de ingenieros mexicanos que se dedicara exclusivamente a la investigación para la producción de tetraetilo.

-Después de algunos contratiempos, los ingenieros mexicanos lograron obtener tetraetilo y con ello demostrar su capacidad y malograr las intenciones de los empresarios extranjeros.

     Es ya un lugar común señalar que el sólo hecho de haber promulgado la expropiación petrolera bastaría para inmortalizar al general Cárdenas como un verdadero estadista y patriota. Sin embargo, hubo muchas otras acciones de gobierno que refuerzan la calidad humana y la visión de la clase de país que el general tenía en mente, sobre todo resalta su íntima aspiración para sacar de la postración y de la miseria al pueblo. No puedo dejar de mencionar que de entre las instituciones que fueron creadas durante su mandato figura el Instituto Politécnico Nacional (IPN), del cual soy orgullosamente egresado. Pero más importante que el acto expropiatorio mismo, fue el amplio consenso nacional que Cárdenas fue capaz de crear con esa decisión. No sólo se sumaron los sectores del entonces Partido de la Revolución Mexicana (PRM), sino que de manera virtualmente unánime muchos otros sectores de la opinión pública mexicana se adhirieron de manera entusiasta a la decisión del entonces presidente, quien construyó de esa manera una amplia base de apoyo social que perduraría muchos años después de que su presidencia terminara.

     En marcado contraste, hoy en día el uno, quizás por compromisos contraídos con la minoría "selecta" que le ayudó a conseguir la Presidencia de México —digo quizás porque no lo puedo asegurar—, está empeñado en dar marcha atrás a la gesta heroica del otro. Tampoco sé si está plenamente conciente del daño que le hará al país en caso de que su propuesta sea aprobada por la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores. Su obsesión por obedecer las leyes del neoliberalismo, que en todo el mundo no ha dejado de demostrar que únicamente beneficia a los ricos, es verdaderamente intoxicante y ya toca los linderos de la perversidad. Sí, el uno parece no darse cuenta de que no tiene una mínima base de apoyo social ni existe un consenso nacional a favor de su propuesta privatizadora de PEMEX; o quizás como al gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, "le vale madres." Sin embargo, existe una tercera posibilidad que explique un proceder tan necio: que Felipe nos considere un pueblo tan ignorante —sobre todo en cuestiones financieras— y además tan extremadamente nacionalista que no ve más allá de sus narices, y que, por lo tanto, nos resulta imposible comprender lo "sabio y conveniente" de su propuesta. Puede ser que esté convencido de que nuestra oposición a su afán entreguista de los bienes de la nación es un error colectivo que el tiempo, sólo el tiempo, nos hará ver que estábamos equivocados.

     El otro, don Lázaro, tuvo los tamaños de enfrentarse a los tiburones empresariales extranjeros, y demostró que durante su mandato "México no fue un país extraordinariamente fácil de dominar", tal cual afirmaba Robert Lansing, Secretario de Estado de EUA en 1924, toda vez que, según él, bastaba con controlar a un solo hombre: al presidente. Además, la valentía y la generosidad del general Cárdenas permearon a la sociedad a tal grado que los codiciosos extranjeros tuvieron la cautela de no enfrentarse a un pueblo unido con su presidente y decidieron mejor esperar y atender sus asuntos en Europa por causa de la inminente segunda guerra mundial.

     Desafortunadamente para México, a pesar de que los EUA desistieron de poner en la Presidencia de México a un ciudadano estadounidense, nunca cejaron en adueñarse de la riqueza nacional. El mismo Robert Lansing lo apunta con las siguientes palabras: "La solución necesita de más tiempo: debemos abrirle a los jóvenes mexicanos ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y en el respeto del liderazgo de Estados Unidos."

     Con extremo pesar no puedo dejar de admitir que lo lograron. Con el tiempo los gobernantes mexicanos fueron abandonando los principios e ideales de la Revolución para crear una nueva sociedad, y paulatinamente fueron absorbidos, efectivamente como lo recomendó Robert Lansing, por los valores y el estilo de liderazgo de los EUA. Hoy en día toda la política se ha reducido a la economía. En el siglo pasado, que yo recuerde, los últimos presidentes que hacían alusión a principios, ideas, valores nacionalistas o ideales, fueron Luis Echeverría y José López Portillo. Con ello no quiero decir que los ensalzo, sino que los pongo de contraste con sus sucesores Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón. Todos ellos obtuvieron excelentes credenciales académicas de universidades estadounidenses muy prestigiadas y "gobernaron" al país —y así se está gobernando hoy en día— con un lenguaje que no hablaba —y no habla— sino de problemas financieros, de tarifas, salarios, reformas estructurales, de exportaciones e importaciones, de mercados, de productividad, de proteccionismo, de competitividad y de otros temas semejantes.

     Bueno, el asunto a llegado al extremo de que la Secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota, está impulsando, seguramente a petición de su ínclito jefe, que la educación financiera se inicie desde la educación primaria. Así, los mexicanos aprenderán desde la infancia (que no necesariamente tiene que ser tierna), lo que significa el ahorro, la inversión, el mercado de valores y muy probablemente para que no pregunten por qué hay tanto menesteroso pedigüeño, tantos franeleros, en cada esquina un limpia parabrisas y, sobre todo, por qué hay tanto desempleo o por qué son tan bajos los salarios y tan caras las colegiaturas.

     Me resulta en cierto modo incomprensible que desde que arribaron al poder los "doctores en economía", el país dejó de crecer económicamente y ha atravesado por profundas crisis económicas, crisis que han hecho más pobres a los pobres y más ricos a los ricos. Y si he dicho que la situación me resulta en cierto modo incomprensible, es porque no soy economista; pero si usamos la lógica cuando vemos que unos cuantos ganan mucho, y muchos ganan muy poco o pierden, podremos entender que las directrices o reformas de quienes gobiernan han sido creadas y serán creadas para beneficiar a unos cuantos, no a la gente más necesitada.

     Los países más poderosos del planeta son como la cabeza de un gigantesco pulpo con cientos de tentáculos: los presidentes de los países subdesarrollados. Y estos presidentes se encargan de succionar para aquellos las riquezas y el producto del trabajo de millones de hombres de sus respectivas naciones. A esos países poderosos ya no les es necesario embarcarse para conquistar como antaño, a sangre y fuego, a pueblos lejanos e ignotos. Hoy en día les basta con nombrar y controlar a un solo hombre: al presidente del país en cuestión.

     Así, resulta innegable que el tantas veces citado Robert Lansing, acertó cuando finalizó su carta al millonario periodista J.C. Hearst señalando que... "México necesitará administradores competentes. Con el tiempo esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes y eventualmente se adueñarán de la Presidencia. Sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que queramos. Y lo harán mejor y más radicalmente que nosotros". (Las negritas son mías).

     ¡Qué contradicción estamos viviendo! Ahora resulta que ser nacionalista es un pecado, que lo virtuoso es estar a favor de la globalización, de lo trasnacional. Por eso Felipe Calderón, al lado de Antonio López de Santana, Porfirio Díaz, Miguel Alemán Valdés, Carlos Salinas de Gortari y Vicente Fox, serán más y mejor alabados y admirados en el extranjero que en su propio país.

Eduardo Moreno

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